El objetivo de este artículo es intentar comprender el motivo por el cual se pierde peso tan rápido al comenzar un tratamiento nutricional hipocalórico.

Cuando consumimos alimentos ricos en hidratos de carbono nuestro organismo los descompone en glucosa y los almacena en los músculos en forma de glucógeno. Por cada gramo de glucógeno que se almacena en el músculo entran 3 gramos de agua, esto quiere decir que si tomamos muchos hidratos de carbono en una comida podemos ganar peso en forma de agua durante las primeras horas posteriores a la comida.

¿No te ha pasado alguna vez que has ganado bastante peso después de haber comido en exceso el día anterior?

Una persona normal puede almacenar en los músculos 350-500 gr de glucógeno aproximadamente, arrastrando a su vez 800-1400 ml de agua. Esto puede explicar una ganancia de peso de 0,8 a 1,5 kg aproximadamente tras consumir bastantes hidratos de carbono durante las comidas calóricas. No obstante, es necesario recordar que esta ganancia de peso es simplemente agua y energía acumulada en forma de glucógeno, no tiene porque ser grasa corporal.

¿Alguna vez te has preguntado por qué durante los primeros días al empezar una restricción calórica vas al aseo frecuentemente a orinar y bajas de peso tan rápido?

Cuando estamos practicando una restricción calórica y consumimos pocos hidratos de carbono nuestro organismo empieza a consumir todo ese glucógeno almacenado en los músculos. Conforme se vaya degradando el glucógeno muscular el agua empezará a salir del interior del músculo al torrente sanguíneo para ser expulsada por el riñón en forma de orina.

Durante los primeros días al iniciar una restricción calórica el peso bajará más rápido de lo normal. Se podrá apreciar en la pérdida de peso, en el volumen corporal y en la ropa, pero no te engañes, todo es peso perdido es agua y volverás a recuperarlo en cuanto hagas comidas frecuentes con abundantes hidratos de carbono.

¿Nunca te has parado a pensar la razón por la qué pesas más al día siguiente tras consumir comidas calóricas con abundantes hidratos de carbono?

Pues muy simple, todos esos hidratos de carbono que hemos consumido durante esa comida se descomponen en glucosa y son almacenados en los músculos en forma de glucógeno y agua, ello es la causa de que retengamos líquidos y ganemos peso de un día para otro, pero si encima la comida tiene mucha sal será un factor añadido a la retención de agua corporal. Normalmente las comidas copiosas fuera de casa suelen ser bastante calóricas con abundantes grasas, hidratos de carbono y sal.

¿Quiere decir esto que los hidratos de carbono son malos o hay que evitarlos para no ganar peso?

No, ya que el problema de la obesidad o el sobrepeso no se halla en la retención de líquidos sino en el exceso de grasa corporal. Como hemos estudiado en líneas anteriores el peso en forma de agua puede variar a corto plazo, sin embargo, la pérdida de grasa corporal es un proceso mucho más lento y los resultados serán reflejados a largo plazo.

Cuando un paciente pierde demasiados líquidos corporales, uno de los primeros síntomas se manifiesta en la cara, con una apariencia algo demacrada y delgada; y en la pérdida de tono muscular, ya que al vaciar los músculos de glucógeno y agua estos se desinflarán y perderán su volumen. Al consumir suficientes hidratos de carbono durante varios días, la cara y el volumen muscular volverán a la normalidad al recuperar todos esos líquidos perdidos e hidratarse las células musculares.

La clave para perder peso en forma de grasa corporal sin llegar a deshidratarse consiste en practicar una restricción calórica moderada (-500 kcal/día aproximadamente) y consumir suficientes hidratos de carbono para que nuestros músculos pierdan glucógeno y agua.

Conclusiones:

No hay que fijarse en el peso a corto plazo para sacar conclusiones sobre la efectividad de un tratamiento nutricional. En este artículo hemos estudiado como una única comida puede influir en la pérdida o ganancia de peso en forma de agua al margen de que hayamos perdido algo grasa corporal durante la semana.

Al empezar un tratamiento nutricional restringido en calorías es normal que perdamos peso a un ritmo más rápido de lo normal ya que al tomar menos hidratos de carbono nuestros músculos empiezan a vaciarse de glucógeno y agua, pero debemos ser realistas y comprender que ese peso extra perdido en forma de agua volveremos a recuperarlo.

El truco para alcanzar el éxito a largo plazo no reside en hacer un esfuerzo sobrehumano durante un corto periodo de tiempo para luego fatigarse y abandonar el tratamiento, la clave está en intentar hacerlo bien en el día a día y darse un pequeño respiro de forma ocasional para desconectar, relajarse y seguir continuando con más ganas.

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Los hidratos de carbono y la retención de líquidos

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