Estos son los errores más frecuentes que suelen cometer algunos pacientes al empezar el tratamiento nutricional. Una vez que seas consciente de ellos serás capaz de detectarlos a tiempo y corregirlos.

1-     No pesar los alimentos: Lo más importante del plan nutricional son los pesos de los alimentos ya que hacen que este sea personalizado a los requerimientos calóricos que necesitas para alcanzar tus objetivos. Algunos pacientes cometen el error de seguirlo a ojo desde el principio sin tener en cuenta el tamaño de las raciones que le corresponden realmente por lo que en la mayoría de casos el paciente acaba estancándose rápidamente. Es importante pesarlo todo de forma radical al menos las dos primeras semanas y una vez que hayas visualizado las medidas correctamente podrás hacerlo a ojo.

2-     No estar mentalizado: Antes de empezar con el tratamiento nutricional debes comprender cuales son realmente tus objetivos, por qué quieres cumplirlos y si estas dispuesto a invertir ese esfuerzo para lograrlo. Para practicar una restricción calórica a largo plazo hay que estar muy mentalizado y ser consciente de que aunque puedas comer de todo vas a tener que restringir las cantidades

3-     Ir dejándolo: A algunos pacientes les cuesta empezar y lo van dejando para el día siguiente. Al final pasan los días y el paciente no ha empezado. Cada día que dejes pasar mas fuerte será tu pereza. Debes ser un poco radical los primeros días e intentar no salirte lo mas mínimo durante los primeros días hasta que cojas el hábito.

4-     Picotear entre comidas o comer más cantidad de lo prescrito: Es probable que durante las primeras semanas tengas un poco más de ansiedad ya que estarás acostumbrado a comer más cantidad de comida.Debes aguantar y no excederte de las cantidades marcadas. A partir de la primera o segunda semana esa ansiedad desaparecerá y cada vez tendrás menos apetito.

5-     Saltarse comidas o comer menos: Ya de por sí el plan nutricional es bajo en calorías, si comes menos aún o te saltas comidas tendrás más ansiedad de lo normal y probablemente empieces a comer mal.

6-     Comer mal fuera de casa con demasiada frecuencia: Las comidas fuera de casa suelen ser muy calóricas. Muchas veces es inevitable comer fuera de casa, por ello siempre que sea posible debemos intentar aprender a pedir los platos correctamente y consumir cantidades aproximadas a las marcadas en el plan nutricional.

7-     Consumir demasiadas bebidas alcohólicas: Exceso de vino, cerveza, cubatas… aportan muchísimas calorías vacías y pueden echar por tierra la restricción calórica de varios días. Ocasionalmente y con moderación no habría ningún problema.

8-     Cocinar con demasiado aceite: Cada cucharada sopera de aceite de oliva aporta 100 kcal y 10 gr de grasa. Frituras y alimentos cocinados o aderezados con mucho aceite disparan el contenido calórico del plato.

9-     Consumir alimentos estimulantes del apetito: Azúcar, productos que lleven azúcar, exceso de pasta blanca, pan y harinas de trigo refinadas, zumos y exceso de sacarina y edulcorantes pueden estimular el apetito, incrementar la ansiedad y inducirnos a comer mas calorías de las que realmente necesitamos.

10-   Obsesionarse con el peso: No te peses en tu casa, deja que sea el nutricionista el que te haga semanalmente el estudio de la composición corporal y te comente su opinión. No tiene sentido que te peses en casa todos los días ya que hay días que bajarás de peso y otros que subirás debido al balance constante de pérdida o retención de líquidos. La pérdida de grasa es un proceso lento y a largo plazo por lo que debes tener paciencia y no sacar conclusiones por anticipado.

11-   Aplazar la consulta por vergüenza a no haberlo hecho correctamente o no haber bajado de peso: Este error se suele cometer bastante y es absolutamente necesario que el paciente entienda que el objetivo de ir a la consulta de nutrición no es bajar de peso en cada cita. El objetivo de ir a la consulta es aprender a comer correctamente, a analizar los fallos e intentar corregirlos, a motivarse y a ser constante. Los resultados vendrán por si solos y los objetivos se cumplirán a largo plazo. Cancelar una consulta de nutrición porque no hayas bajado de peso esa semana o no hayas comido correctamente es engañarte a ti mismo/a y aparte de que el tratamiento nutricional deja de ser útil, el nutricionista también sale perjudicado. No tengas miedo o vergüenza ir a la consulta cuando creas que los resultados no serán favorables, piensa que el nutricionista está acostumbrado a ver a muchos pacientes todos los días y tu caso no será el único. El objetivo de los pagos mensuales es obligar al paciente a venir todas las semanas, de este modo, las consultas no se pueden cancelar, y es que cuando has invertido ese dinero que tanto tiempo y esfuerzo te ha costado conseguir le estas diciendo a la parte mas importante de ti, tu subconsciente, que vas enserio.

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Errores más frecuentes al empezar un tratamiento nutricional

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